
Leyendo un libro de ciencia ficción, o al menos intentando leerlo, di cuenta de lo difícil que se me estaba haciendo dejarme llevar por la imaginación y entrar en ese mundo desconocido. De lo lejano que me resultaba la idea de divertirme como cuando
era una niña, creando un mundo inexistente mas alla de mi mente y las palabras escritas en las paginas de los cuentos. ¿Cuándo había pasado eso?, ¿Cuándo me había convertido en una persona tan racional e incrédula? Algo había cambiado a lo largo de los años, motivo por lo cual cada oración que me remitía a una imagen desconocida e imposible en el mudo real y táctil en el que vivo, hacia surgir una pregunta y la narración perdía toda gracia. Fue entonces que me invadió un sentimiento de angustia.
Como es posible que desde chicos nos enseñan a utilizar la imaginación, la motivan y permiten que vuele. Como si en ningún momento fuese a chocarse con la realidad. Madurar consiste en encontrar la forma de que ese proceso sea menos doloroso cada vez y en aprender uno solito (porque Disney no se dedica a hacer peliculas sobre ello, ja!) que la verdad no es como en los
cuentos, ni mucho menos parecida. Porque claro, eso no vende. A uno ya le es suficiente castigo tener que tropezarse cada día con la realidad, como para encima tener que leer sobre ello. Los libros son una forma de evadirse de esta existencia y dejar de ser uno mismo por un instante, eso es sabido. Ahora, ¿porqué sera que a medida que pasan los años a uno le cuesta cada vez mas soñar y alejarse de la civilización aunque sea por un momento?, salvo algunas pocas agraciadas personas que conservan dicho poder, sin embargo, cada vez somos mas las personas que acudimos a cualquier tipo de estimulante (Que estimula a:) en este caso, distraernos de las preocupaciones).
Con el correr de los años, los hechos nos van haciendo cada vez mas descreídos. Cuesta ver mas alla del momento y uno pierde poco a poco las esperanzas. El mundo esta planteado asi, ir corriendo tras de cosas materiales o que tengan un fin material y en eso uno se pierde a si mismo y a sus sueños. Dejamos de disfrutar el momento, porque es mas importante el futuro que debemos forjarnos por cuenta propia y se nos pasan las días luchando por eso. O quienes aun disfrutamos del momento, lo hacemos sabiendo que esto se entiende como una perdida de tiempo. (¿a eso se llama disfrutar?)
Al fin de cuentas, ¿a que llegamos?, ¿Cuanto perdimos y cuanto ganamos?. Basamos el éxito en lo tangible y ese es el valor que tienen las personas hoy en día. Uno es lo que tiene y no lo que realmente es. Por lo menos para el común de la gente. ¿Es en ese intervalo que se perdieron los valores ..donde las personas no son mejores o peores, ni llegan a ningún lado por lo
que son si no por lo que valen materialmente?. Me conforma saber que todavía quedamos unos pocos que nos preocupamos por lo espiritual, aunque no por esto dejan de invadirme las preguntas.
Y es así como perdemos nuestra capacidad de fantasear como en la infancia, porque estamos pendientes de lo que el mundo nos ofrece y lo que somos "capaces" de obtener de el. Y digo "capaces" porque inconscientemente sabemos hasta donde somos capaces de llegar o al menos hasta donde nos dejan, y eso nos autolimita. Esta en uno (aunque un poco condicionados) el decidir que camino tomar. Seguir la corriente o perderse de vez en cuando por algún lado, corriendo el propio concepto de felicidad y no lo que nos imponen como tal.
Irónicamente, el libro que dio lugar a esta cuestión: "Farenheit 451", temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde, hace referencia a un futuro en el cual los bomberos no apagan los incendios, sino que los provocan quemando libros prohibidos por hacer divagar los pensamientos de la gente y alejarla de la "prosperidad que generan las cosas materiales".
¿Paradójico o visionario?
