
Ayer luego de escribir me quede pensando (extrañamente mi cabeza va a una velocidad
irreproducible). Que soy "rompe bolas" ya lo sabia, ¿pero como es que me quejo de lleno si no soy
incoformista?. Es más, toda la vida me jacte de ser
conciente de mis limitaciones, no pedir más de lo que puedo tener y no caracterizarme por buscarle la quinta pata al gallo. Pero por algún motivo me
invadió un sentimiento de duda y me percate de ciertas cosas.
Si bien tengo el poder de entregarme
completamente ante algo que me hace bien y lo hago sin problema alguno, otra parte de mi es increiblemente negativa y esta ahi latente, esperando que algo malo suceda. Fue entonces que repare en mi
escencia femenina.
Las mujeres por alguna
razón somos
extremadamente dramáticas, el drama es nuestro lema de vida y no podemos vivir sin el.
Somos capaces de hacer una
actuación al mejor estilo
Hamlet si nuestro pobre hombre mira a otra en nuestras narices o nos decimos entre nosotras con la mejor cara de pobrecita: ¡Ya no me quiere!, buscando
complices, cual fundador de alguna
asociación busca apoyo en
algún programa de
tv.
No medimos la gravedad de los asuntos, para nosotras todas las situaciones entran en la misma
clarificación que Romeo y
Julieta y nos
justificamos diciendo que ellos no nos entienden. Seamos sinceras: solo nos entendemos entre nosotras; Y eso es porque somos totalmente
conscientes de nuestras actitudes destructivas y
autodestructivas.
Nunca nada es suficiente y si lo es no somos los
suficientemente buenas para merecerlo. Si no nos da bola queremos que se
percate de nuestra existencia. Una vez que lo hizo perdemos total
interés salvo que tenga mucho orgullo y lo demuestre o no le interesemos tanto como deseamos. Entonces es
motivación de sobra para arrancar la carrera a que muera por nosotras. Si nos dice "te quiero" nos asustamos y
automaticamente se transforma en un pesado que se quiere casar y "una quiere estar sola", ¡pero claro!, ¡si somos mujeres independientes y no los necesitamos!.
En el caso de que nos haya fascinado lo que nos dijo, todo estara medianamente aceptable por un tiempo, pero luego querremos que diga las palabras
mágicas (y no me refiero a "
Abrete sésamo"). Si para este punto no se canso de nuestro
inconformismo nato y llegara a amarnos, nuevamente desearemos estar solas o lo amaremos pero siempre vamos a querer que nos ame aún más. ES
ASÍ SEÑORES, son las reglas del juego y tienen que aceptarlas,o resignarse a encarar una lucha eterna con el género femenino, tomar los
hábitos o hacerse
gays (dicho sea de paso, ahora entiendo porque cada vez son más).
Si bien somos tan sensibles como para desatar una tormenta por un simple granito, (sobretodo si estamos en esa etapa del mes en que todo es motivo de llanto) nos ponemos duras y nada nos conmueve ante una perra que nos quiere sacar el lugar. Formamos un ejercito con nuestras compinches capaz de arremeter contra
Irak, pero nos
solidarizamos cuando el la deja por otra peor y esa antigua perra pasa a formar parte de dicho ejercito, que ahora tiene otro objetivo. Ni hablar de que eso nos sirve de estrategia para que el hombre en
cuestión nos vea bailar juntas como si
fuéramos hermanas de toda la vida y se haga una
pelicula xxx, (al menos eso es lo que nosotras pensamos, pero una parte de mi que aun conserva un poco de juicio, me dice que ante este tipo se situaciones prefieren huir
despavoridos porque ya no es solo una mujer despechada, si no dos...y en
conspiracion!) Mierda,
tendría que haber nacido hombre!
Los agobiamos con nuestros
planteos carentes de sentido
común; Cuando llega dicho momento, pretendemos hacerles entrar en
razón y fundamentamos de todas las maneras habidas y por haber, (a modo alumno explicando una tesis) que lo
ÚNICO que queremos, es que capten por cuenta propia el SIMPLE HECHO de que, si hace tres
días que no nos vemos (
sms,
msn,
largas charlas por telefono no cuentan) al cuarto
deberían preferir pasarlo con nosotras y no ir a ver un partido de
fútbol con amigos, picada y cerveza de por medio. ¿Falta de sensatez?, ¡¿Acaso me estas diciendo inmadura?!.
Si ante este tipo de situaciones el señor en
cuestión se aleja, comenzamos a
realizar todo tipo de suposiciones (siempre teniendo en cuenta el dramatismo y la
autodestrucción).
Ya no nos quiere: ¿cómo no nos va a querer?, ¡si somos unas santas, nunca le decimos nada!
Tiene otra: Es porque estoy gorda, ¿no?, ¿No le gusto mi nuevo corte de pelo?, se saco las ganas ¡Me
quería solo para el sexo! (complicado cuando no llegamos ni a eso).
¿Qué pasa cuando se lo decimos? Esperamos la
comprensión de la Madre Teresa de
Calcuta, ¡no señor!, ¡por algo ella
también era mujer!. Nuestra
desilusión llega a su punto culmine cuando
insinúan que: "somos noveleras", "la hacemos larga", "
flasheamos cualquiera" y un diccionario de
sinónimos referidos a nuestra
suceptibilidad. ¿Cómo no vamos a ser de esa forma si no hieren con ese tipo de comentarios indiferentes?
Comencé a escribir
con la
intención de exponer mi defensa y
compasión hacia la tolerancia de estos individuos, pero una vez mas, la narración dio un giro inesperado y no pienso hacer cargo a mi género de estas cuestiones, adjudicandoles la condición de ser dramaticas
, porque
comprendi que: OH! DIOS MIO! malditos hombres que han de herir vuestros
débiles corazones en mas de una ocasión! Al fin y al cabo no hay vuelta que darle: la tierra es redonda y a América la descubrio Colón.